Unidxs lxs solxs del mundo
De pie lxs tristes sin pasión
Y gritemos todxs unidxs
Viva la lucha del amor
Abracémonos todxs
en la calle o el bar
Y se alcen los pueblos
Con amor
Por la felicidad
Me cuesta elegir. Y eso es todo lo que me quita el sueño. Una elección puede corromperme desde dentro, rechinarme los dientes, cortarme la respiración hasta las lagrimas.
Siento una profunda admiración por la vida y sus múltiples opciones, tanto es así que no puedo desechar. Y así mi vida es una suma de cosas que se vuelven contra mí y me quitan el tiempo-aire. La sensación (deseo) de explotar y volverme millones de partículas hechas de sal.
Tener que.
Explotar.
La imagen (deseo) de volverme bomba y, llevándome todo lo que toco, volar.
El deseo del suicidio que vuelve una y otra vez, al acecho de mis momentos trágicos.
Pequeña heroína de pacotilla que no puede decidir entre ser y no ser.
Pero es un alivio tu calor, por las noches, tu cuerpo soñador e infeliz. Sentirme unida a alguien en un vínculo mágico. Y la magia que me hace olvidarlo todo, casi por completo me olvido de mí. Y todo sos vos, para no tener que ser... Y elegir. Exploto en un deseo de tenerte siempre. Ser vos.
Me muevo con mi cuerpo gatuno, restos de lo que fui. Y mirando todo como una gata encerrada me mantengo calentita en la cama.
Deseo volver a ser gata. Una cachorra.
No tener que elegir.
El sol pega sobre el techo de tejas color terracota. En él un gato gris platinado se lame el cuerpo, relajado. Yo lo veo durante unos pocos segundos, ya que no detengo mi caminata y pierdo el ángulo ideal para admirarlo.
Siempre me detengo a mirar los gatos en la calle. Pero está vez no lo hago.
Una vez que dejo el Tilo detrás lo veo devuelta, sólo que ahora posee un pequeñito flequillo. No es un flequillo de pelo de gato. Se trata de un pelo castaño notablemente humano.
Doy la vuelta a la esquina, sin quitar la mirada del animalito que cada vez me cae mejor.
A cada paso que doy el gato se transforma en una mujer.
Una bella mujer, con curvas delicadas y simétricas. Perfecta. Pero completamente cubierta por su pelito gris platinado, suave, brillante, de gato. Salvo aquel pequeño flequillito castaño ceniza, de pelo humano.
La mujer gato me mira y noto que sus ojos son como los míos.
Soy yo.
Soy yo por fin gata.
Soy mi gata mimosa y compañera. Soy el sol de invierno en el techo. Soy siesta, ronroneo.
Estoy peludita, suave y al sol.
Me enrosco cómoda sobre mi misma, lista para dormirme. Para siempre. Se me están cerrando los ojos. Pero me veo caminando.
Justo por la esquina que está debajo de mi techo me veo humana. Baja, redondita, como siempre.
Estoy riendo, se me ve divertida, curiosa. Me veo linda. Me gusta lo que veo.
Recuerdo que ahora soy gata, ya no esa mujer. Siento envidia de su risa.
Pero esa risa me recuerda a la de un gato.
Mi recuerda a mi cara de gata. Por un momento me siento ella.
Me siento gata, me río, ese sentimiento siempre me da placer.
Sigo caminado, y pienso. No sé por qué no me detuve a mirar ese gatito, en el techo de la esquina.
El que acabo de pasar.
Escenario oscuro, se escucha una tos, pero no se distingue nada en el espacio escénico todavía. Se prende un fósforo en el centro de la escena que ilumina por unos segundos y enseguida se apaga. Se prende el segundo fósforo, al mismo tiempo se prende una luz detrás de la mujer que ilumina una mesa y una silla de bar. Logra prender el cigarrito fino. Es una mujer joven, entre 25 y 30 años, vestida como en los 40. Su ropa es algo exagerada como por demás colorida “como de comic”. Fuma unos cuantos segundos hasta captar la mirada del público. Adelanta unos pasos al proscenio donde se enciende un cenital. Sigue fumando de manera elegante. Aclara su garganta y se acerca a la mesa de bar iluminada. Esto es lo único que hay sobre el escenario. Todo el escenario se encuentra vacío a no ser por la mesa, la silla y una vaso de agua alargado, como de bar, que hay en la mesa.
Se sienta y toma un poco de agua. Se hace una gárgara. Fuma. Mira al público trata de encontrar a alguien, lo saluda.
E:- Hola ¿qué tal? ...
Se para.
E:- Había una vez un gatito bebé. Bebito, bebé, sin DNI. Era drogadicto y aspiraba poxirrán. Maullaba, maullaba todo el día y se quería meter en un placard, veía fantasmitas que vivían en lo más alto del mueble.
El gatito un día iba por la casa mirando las moscas que trataba de atrapar y vino el papa mosca y lo papó.
E:- Pues lo papó con un dedo. Y sí, las moscas se olvidan de los gatos. Más vale mosca en mano que cien manos papando moscas.(Piensa) Y que cien borrachos. Obvio.
Se sienta. Trata de prender el cigarro con un fósforo y no tiene más, busca en su carterita un encendedor, encuentra uno roto y por último otra cajita de fósforos.
E:- (Dice pensando en la falta de fuego)No sé pues como continuar esta historia.
E:- (Encuentra un encendedor) Ah sí!
E:- (Está contenta. y mientras prende el cigarrito habla con la boca torcida) Las cucarachas jugaban al bingo en el lavabo. Las plantitas del balcón. (Prueba como decir balcón de diferentes formas) Balcón, Bálcon, bal cón.
Se para y se mueve al proscenio.
E:- Bailaban al son ni ton.
E:- (Enumerando con los dedos) Entre ellas estaba juanita la margarita que crecía como patata.(Se queda mirando los dedos listos para enumerar y se da cuenta que no tiene nada más para enumerar)
E:- (Como maestra ciruela) La polilla no apolilla, no, no. Ya que el agujero lo tenía en el sombrero.
E:- (Contándolo como un chisme) Los vestidos a lunares eran sus favoritos. Lunares blancos, lunares rojos, lunares marroncitos.
Le suena el celular en la cartera.
E:- (Grita asustada) Ah! ¿Es la hora de tomar las pastillitas? ...
Se fija en un papelito arrugado y roto que tiene en la cartera.
E:- Ya las tomé. Ahora re tomo el nomolónogo.
Después de guardar el papelito comienza acunar la cartera como a un niño.
E:- (Cantándole a la cartera) Duerme, duerme negrito, que tu mamá está en campo negrito. (Deja de cantar y le habla a la cartera) Mi bebito, que chiquito, que bonito.
Cambia de actitud de pronto. Mira al frente, baja los brazos, tiene la mirada perdida, lejana y llora.
Cambiando la actitud nuevamente, dejando de llorar como si nunca lo hubiera hecho.
E:- (Al público, explicativa) Murió antes de nacer.
Cambia de actitud nuevamente, ahora trágica.
E:- (Como de telenovela trucha) Oh!
E:- (Como en secreto y calmada, con la mano en la boca le dice al público) Exclama ella.
E:- (Relatando sin mayor interés) El gato estaba en el balcón mirando la luna que no veía. (Pausa) Me aburro.
E:- (Al público gritando) Me aburro! Despertate!
Se pone loca histérica.
E:- (Diciéndose a sí misma) Para un toque!
cambiando de actitud abruptamente.
E:- (Se contesta a ella misma, como explicando) Estoy aburrida. Desde temprano que estoy encerrada y eso me afecta el cerebro.
Histérica devuelta.
E.- ( Ahorcándose a sí misma) ¿Y qué? Ah!
El ahorque se transforma en abrazo. Llora.
E.- ( Consolándose a sí misma) Estoy enfermita como una gatita loca, loca.
E.- (Tocándose a sí misma) Quiero sexo hoy contigo mi amor quiero bailar a la luz de luna que mira mi gatita... la la la.
Va bailando hasta la mesa y se sienta.
E: - (Como pidiéndole a un mozo) Quiero comer pato a la Pampi-dú! Rápido!
Suena el teléfono.
E: - ¿Porqué no me suena el teléfono?
Se para y va al proscenio central.
E:- ¿Porqué? (Trágica) ¿Por qué a mí mamita? ¿Por qué a mi mami? ¿Por qué? ¿Mamá?
Termina arrodillada en el proscenio a la izquierda. En una luz débil mirando el piso. Llora un rato. Se suena la nariz con un pañuelito que tenia en el pelo o en la ropa. Limpia el piso con el mismo pañuelo, repasa un nombre en el suelo. En el suelo no hay nada, solo la luz. Pone una flor sobre el piso que se saca del gorro o saco. Antes la huele y la besa. Se para se arregla un poco la ropa. Se acerca a la mesa y deja unas monedas sobre ella. Bebe el agua que queda hasta acabarla. Toma su cartera que había dejado en la mesa para tomar el vaso, pero la toma como a un bebito. Lo acuna un rato hasta que la acunación se transforma en algo violento y tira la cartera con fuerza al piso. Esto transcurre al lado de la mesa.
E: - (Histérica, gritándole a la cartera) Llamá!
Se apaga la luz tumba.
E: - (Mirando el apagón, grita hacia donde estaba la tumba) Llamá!!
E:- (Rogándole a la cartera la levanta) Despertate bebito.
Se apaga la luz bar, ella sale buscando la única luz que queda en escena. Es el cenital al medio del proscenio donde transcurrieron todos los proscenios, menos el momento cementerio. Se pone como a tomar sol.
E:- (Tomando el sol con los ojos cerrados) Despertame. Mmm... (Disfrutando casi sensual) Mmm...
Se apaga la última luz.
Es patético el pobrecito. Demasiados personajes frustrados.
El bebé que ya posee tetas, piernas sin celular, uñicas esculpidas.
Los hermanos cambiaron sus sexos y consumen coca-cola en mc donals. Mientras el bebé se masturba su brazo de pene como un pajarito. Tetas, grandes tetas, por arriba, por abajo, por todos lados.
Plástico
Celulitis
Tarjeta de crédito ó Es patético el pobrecito.
Los dos pies afuera ¿qué será?. La chica cabeza de cerveza, de llama y de buda. Manos que tocan los pechos, dedos que se meten debajo de las polleras. Me corto el flequillo dos veces por semana. Adelgace rápido y mal. Llame por su celulitis, compre celulitis.
Bigmac por favor, con papas y agua de los andes.
El mochilero pasea por las montañas de alguien. Los bosques se venden en Argentina. Los vende Cristina vestida de vedette. La mujer perfecta sin pesones. Apio.
Pechugas.
Antes era flaca, después gorda.
Por suerte soy libre cuando uso tanga.

Suavidad lunar. Lunares en tus espaldas. Ópalo.
Suavidad lunar de noche. Huele a tilos.
Huele a tilos y verano. La piel de porcelana, joven.
Los cabellos entre los miles de dedos.
El aire que viene en viento de frescura.
La sal.
La luna.
Los maullidos de pasión.
Llegan mariposas en el cuerpo de la noche.
Mariposas hadas. Vuelan la luz.
Latido, tambor, temblor.
Cabellos, sal y el amor.
Estoy aquí bailando, moviendo mis pies. Comienzo a flotar por el cielo, tocando la copa de los árboles. Me siento en la arena blanca y calentita en el sol de primavera. Me acomodo suave. Me deslizo en la suavidad de la arena que me acaricia el cuerpo por completo. Despego y me encuentro sobre el agua cristalina, libre, flotando. Y me zambullo en su tibia corriente, que me lleva segura por la costa, donde veo chicos jugando con disfraces. Hay una fiesta de carnaval. Estoy aquí, bailando.
Moviendo mis pies.
Comienzo a flotar por los cielos...
Seguro que ahora está comiéndose el jabón en el baño. Hace unos instantes estaba mirando la luna o las estrellas. Somos amantes.
Hace cuatro años que la amo.
Por las mañanas practicamos el ritual del sol, mientras ella se ofrece vulnerable a su radiación poderosa, yo la observo. Yo la observo y no puedo contener mis deseos de acariciarla, es tan suave.
Qué hay detrás de todo esto.
Qué es lo que oculto.
Estoy mintiendo en este mismo momento.
Esta es la mentira que deseo.
Todo se complica y la verdad se trasluce.
Quizá sólo tengo que dejarme estar y permitir que la gente me vea. Quizá eso sea mágico, la magia.
Insatisfecha.
Indigna.
Vulnerable hipócrita.
Eso voy hacer, sentarme a ver el mundo desde un café.
Voy a reírme más. Dejar las lagrimas para el show.
Voy a crecer y comer productos ligh.
Sin sal.
NO PUDE DEJAR MIGUITAS PARA VOLVER A MI HOGAR.
No soy la única que se perdió y nunca más volvió.
Hay gente que nunca cambia su dirección en el documento, creen que así una parte de ellxs nunca se muda.
Estáticxs. Somos seres estáticxs, por eso nos divierten las calesitas y el marxismo.
Sólo quiero expresar este sentimiento de vacío. No nos enseñan nada al final, estamos todxs sumergidxs en un analfabetismo emocional. Somos todxs analfabetxs, locxs, angustiadxs, deprimidxs, egoístas, miserables. BELLXS.
Quiero morder mi propia carne, desgarrarme los sentidos. Descubrirme.
Mostrarme.
Sincera.
Quiero ver.
Por las tardes dormimos la siesta juntas en la cama y a la sombra.
Nos ocultamos de los otros, a propósito.
Nos quedamos a oscuras.
Sin oír.
Sin ver.
Sin que nadie nos vea.
Retornando a mí esencia me encuentro con ustedes. Me miro en el espejo y las reconozco.
Sólo nosotras entenderemos esa mágica conexión. Desde aquel instante, lleno de vida, en el que tres generaciones de mujeres creaban un lazo indestructible. Una para todas y todas para una. Las tres mosqueteras, leonas en al jungla , pertenecientes a una misma tribu.
- Siete pulseras de oro te daré para que puedas dar y nombre compartiremos como símbolo eterno de esta unión. Esta será nuestra bandera bajo la cual daremos nuestra pelea.
Como leonas indomables, que se vuelven gatitos mimosos, unidas por amor.
Esta es mí manada, la que defenderemos y amaremos para siempre.
Nosotras, tres mujeres, madres, hijas, nietas.
Nosotras.
Esta película de bajos fondos, me agota. No soy más que personajes sin rumbo, que no tienen ganas de escribir un dialogo conversado. Nadie va a notarlo, sólo vos.
Sin sujetos históricos, ni conciencias, ni memorias.
Se apaga la cámara y fin. Bajos presupuestos, películas xxx. Sexo, droga, payasos. No religión, no salamín, no queso. Chau.
Se apagaron las luces. Se cerraron los abrazos, los besos, las sabanas-carpas, las camas-templos, adiós.
Vienen los tiempos secos, sin lagrimas, sin sentir. Viene la nada... Las palabras sin sentido, ni dirección.
Un agujero negro en África. Un gato que se transforma en lagarto muerto.
Soy yo. No, sos vos. Es lo mismo. Da lo mismo.
Hoy quiero no esperar, no desear, siempre lo mismo.
Tierra en el ojo, me rasco, me lastimo.
Agujeros negros en la historia que registro en el cuerpo. Olvido los olores, colores y fluidos. Me pierdo en esta pequeña porción de torta negra.
Un día ya no voy a ser esta taza de café con leche, simplemente me voy a despertar convertida en viento. Querubines, demonios, sapos y culebras.
Un día morí.
Un día nací.
Fin otra vez.
Y acá estoy, esto nunca termina.
Un día desperté en un grito de gloria y entendí que no existo. Otra vez yo. Yoyoísmo.
Abracé un perro, que era yo. Y él me dijo: acá estás abrazándote otra vez.
¿Y si prendo una caja de fósforos en la alfombra y quemo todo, qué pasa? Viene mamá y me encuentra calcinada junto al gato. No quiero matar al gato. Pensá, pensá.
Si tan solo pudiera despertar viva.
Sin tan sola pudiera estar solo. Despejarme de esa perra que soy.
Quizá no estoy muerta. Esto no puede ser la muerte. La suerte no acompaña a los muertos de yoyoísmo.
Había una vez un pájaro en la granja de un señor llamado granjero, que voló y sintió el café con leche en su rostro pálido y el señor lo apuñaló con un huevo filoso. En eso vino un poni pequeño con larga cabellera azul, lo montaba un cerdo peludito como un conejo. Un cerdito que parecía un conejito blanco. El cerdito, obviamente, se comió al poni pequeñito. Y bueno la vida en la granja es dura. Entonces lo vi, yo soy pequeño pero no comestible.
¿Dónde voy?
Vienen las palabras sin pasión, la vida en muerte.
Otra vez Madonna viene con sus pechos en punta, que chuparíamos con gusto.
Esta es la carta que yo te escribo a vos pra ue depas que twm,o . domo dáijr kado dlfo ,dññddmi m. Y esto último es todo lo que siento con voz de pito y por vos.
Pensar que un día creí que moriría en la tina junto a un pez globo gigante.
Bien, así es como me siento, débil a la hora de vivir.
¿Y si me escondo donde nadie pueda encontrarme y mamá piensa que me fui de casa, qué pasa?
La palangana naranja en el patio de lo de la abuela, el calor, la manguera, la ropa tendida junto a los repasadores infinitos de la soga.
Este es mi plan: comer golosinas hasta reventar, colgarme de la soga, vestirme con repasadores estampados con flores, frutas y utensilios de cocina. Le voy a romper los maquillajes a mamá, a propósito. Mojarle la cama a mi hermano con pis. Pegarle mocos en la almohada a papá. Poner chinches en los zapatos de la abuela. Y sacarle los bigotes al gato para que se caiga. Quizás así me vaya al infierno, con el mono que robaba en la joyería de Nueva York.
En un relincho de poni me traslado a la gran manzana verde, soy gusano. Gusanito que se come todo, deja huevitos y de pronto me comés vos. Una vez en tu estomago soy mortal, te enveneno con mi sangre y mis ideas. Ahora sí voy a ir al infierno con el mono.
Pero todavía no termino, aunque es lo que más deseo. No hay fin. Vuelvo a empezar.
¿Y si me corto las venas y mamá me encuentra, qué pasa? Unto la gillette con manteca, la coloco en mi lengua, te la paso en un beso mortalmente mantecoso. Y te maté.
Fin.
Vuelvo a empezar.
¿Y si me caigo por el hueco del ascensor y me encuentra el portero junto a todo lo que se cae por el hueco, qué pasa? Me electrocuto y cuando el portero quiere sacarme le paso toda la electricidad, como una serpiente de mar, y lo mato. Ahora sí al infierno.
Otra vez acá.
Mierda quiero morir, o vivir, pero no de esta patética forma. Esto es el infierno.
¿Otra vez deseando querida? Porque no te disfrazas de mono y te vas a robar una joyería en Moscú.
Ya se me está pasando, pero vuelve.
Te pica la lengua, está por salir un herpes. No chupe cualquier cosa, hágame el favor querido mío. Trague eso, coma, vamos. ¿No ve que sino va a crecer débil? Y después los “otros” se lo van a devorar como si usted fuera un poni.
¿Si de pronto todo tiene sentido, y le hago creer a la gente que soy feliz, qué pasa? Le miento a mamá, no le rompo el rubor y lavo los platitos de las muñecas. De pronto lo noto, está ahí preguntándome que estoy haciendo. Parece que lo estoy arruinando todo. ¿No es suficiente, no lo soy?¿A no? Bueno.
Mikimoco en tus zapatos, quemo tus alfombras, rompo tus vidrieras, te pincho los ojos, mato al gato, vomito tu ropa, escupo en tu cara, inflo tu paciencia, ensucio tu honor. Y después… Me voy a dormir .