24/7/08

Fuego


Esta película de bajos fondos, me agota. No soy más que personajes sin rumbo, que no tienen ganas de escribir un dialogo conversado. Nadie va a notarlo, sólo vos.

Sin sujetos históricos, ni conciencias, ni memorias.

Se apaga la cámara y fin. Bajos presupuestos, películas xxx. Sexo, droga, payasos. No religión, no salamín, no queso. Chau.

Se apagaron las luces. Se cerraron los abrazos, los besos, las sabanas-carpas, las camas-templos, adiós.

Vienen los tiempos secos, sin lagrimas, sin sentir. Viene la nada... Las palabras sin sentido, ni dirección.

Un agujero negro en África. Un gato que se transforma en lagarto muerto.

Soy yo. No, sos vos. Es lo mismo. Da lo mismo.

Hoy quiero no esperar, no desear, siempre lo mismo.

Tierra en el ojo, me rasco, me lastimo.

Agujeros negros en la historia que registro en el cuerpo. Olvido los olores, colores y fluidos. Me pierdo en esta pequeña porción de torta negra.

Un día ya no voy a ser esta taza de café con leche, simplemente me voy a despertar convertida en viento. Querubines, demonios, sapos y culebras.

Un día morí.

Un día nací.

Fin otra vez.

Y acá estoy, esto nunca termina.

Un día desperté en un grito de gloria y entendí que no existo. Otra vez yo. Yoyoísmo.

Abracé un perro, que era yo. Y él me dijo: acá estás abrazándote otra vez.

¿Y si prendo una caja de fósforos en la alfombra y quemo todo, qué pasa? Viene mamá y me encuentra calcinada junto al gato. No quiero matar al gato. Pensá, pensá.

Si tan solo pudiera despertar viva.

Sin tan sola pudiera estar solo. Despejarme de esa perra que soy.

Quizá no estoy muerta. Esto no puede ser la muerte. La suerte no acompaña a los muertos de yoyoísmo.

Había una vez un pájaro en la granja de un señor llamado granjero, que voló y sintió el café con leche en su rostro pálido y el señor lo apuñaló con un huevo filoso. En eso vino un poni pequeño con larga cabellera azul, lo montaba un cerdo peludito como un conejo. Un cerdito que parecía un conejito blanco. El cerdito, obviamente, se comió al poni pequeñito. Y bueno la vida en la granja es dura. Entonces lo vi, yo soy pequeño pero no comestible.

¿Dónde voy?

Vienen las palabras sin pasión, la vida en muerte.

Otra vez Madonna viene con sus pechos en punta, que chuparíamos con gusto.

Esta es la carta que yo te escribo a vos pra ue depas que twm,o . domo dáijr kado dlfo ,dññddmi m. Y esto último es todo lo que siento con voz de pito y por vos.

Pensar que un día creí que moriría en la tina junto a un pez globo gigante.

Bien, así es como me siento, débil a la hora de vivir.

¿Y si me escondo donde nadie pueda encontrarme y mamá piensa que me fui de casa, qué pasa?

La palangana naranja en el patio de lo de la abuela, el calor, la manguera, la ropa tendida junto a los repasadores infinitos de la soga.

Este es mi plan: comer golosinas hasta reventar, colgarme de la soga, vestirme con repasadores estampados con flores, frutas y utensilios de cocina. Le voy a romper los maquillajes a mamá, a propósito. Mojarle la cama a mi hermano con pis. Pegarle mocos en la almohada a papá. Poner chinches en los zapatos de la abuela. Y sacarle los bigotes al gato para que se caiga. Quizás así me vaya al infierno, con el mono que robaba en la joyería de Nueva York.

En un relincho de poni me traslado a la gran manzana verde, soy gusano. Gusanito que se come todo, deja huevitos y de pronto me comés vos. Una vez en tu estomago soy mortal, te enveneno con mi sangre y mis ideas. Ahora sí voy a ir al infierno con el mono.

Pero todavía no termino, aunque es lo que más deseo. No hay fin. Vuelvo a empezar.

¿Y si me corto las venas y mamá me encuentra, qué pasa? Unto la gillette con manteca, la coloco en mi lengua, te la paso en un beso mortalmente mantecoso. Y te maté.

Fin.

Vuelvo a empezar.

¿Y si me caigo por el hueco del ascensor y me encuentra el portero junto a todo lo que se cae por el hueco, qué pasa? Me electrocuto y cuando el portero quiere sacarme le paso toda la electricidad, como una serpiente de mar, y lo mato. Ahora sí al infierno.

Otra vez acá.

Mierda quiero morir, o vivir, pero no de esta patética forma. Esto es el infierno.

¿Otra vez deseando querida? Porque no te disfrazas de mono y te vas a robar una joyería en Moscú.

Ya se me está pasando, pero vuelve.

Te pica la lengua, está por salir un herpes. No chupe cualquier cosa, hágame el favor querido mío. Trague eso, coma, vamos. ¿No ve que sino va a crecer débil? Y después los “otros” se lo van a devorar como si usted fuera un poni.

¿Si de pronto todo tiene sentido, y le hago creer a la gente que soy feliz, qué pasa? Le miento a mamá, no le rompo el rubor y lavo los platitos de las muñecas. De pronto lo noto, está ahí preguntándome que estoy haciendo. Parece que lo estoy arruinando todo. ¿No es suficiente, no lo soy?¿A no? Bueno.

Mikimoco en tus zapatos, quemo tus alfombras, rompo tus vidrieras, te pincho los ojos, mato al gato, vomito tu ropa, escupo en tu cara, inflo tu paciencia, ensucio tu honor. Y después… Me voy a dormir .

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